Los escuché en el piso de abajo, otra noche más soportando sus ruidosas conversaciones, el golpeteo del piso con sus zapatos. Había perdido la cuenta de cuántas noches llevo siendo atormentado por ellos…
Los escuché en el piso de abajo, otra noche más soportando sus ruidosas conversaciones, el golpeteo del piso con sus zapatos. Había perdido la cuenta de cuántas noches llevo siendo atormentado por ellos…
