En lo profundo de los bosques de Blackwood, un lugar donde la luz del sol apenas se atreve a penetrar, se alzaba una mansión abandonada conocida como la Casa de los Espejos.
Los escuché en el piso de abajo, otra noche más soportando sus ruidosas conversaciones, el golpeteo del piso con sus zapatos. Había perdido la cuenta de cuántas noches llevo siendo atormentado por ellos…


