Como de costumbre, me dirigía a mi casa, según mi rutina, a la misma hora de los viernes. Una semana mas del mismo trabajo, agotador y frustrante, pero «un buen trabajo». Vivía según lo que debía hacer, un buen apartamento, un buen trabajo, un par de amigos, con los que eventualmente tenía alguna conversación. Sin …
Los escuché en el piso de abajo, otra noche más soportando sus ruidosas conversaciones, el golpeteo del piso con sus zapatos. Había perdido la cuenta de cuántas noches llevo siendo atormentado por ellos…


